28 jul. 2013

Estabilidad en alta mar

No hace tan siquiera 20 días que cruzaba el globo de regreso y mi situación personal ya empieza a asentarse, paso a paso, haciendo progresos en todos los ámbitos.  Y menos mal, porque vivir con la incertidumbre de los meses pasados era más que incómodo, incluso diría angustioso. Ahora, con cada nueva conquista, me voy sintiendo un poco más agusto

Trabajo
Tras casi 5 meses de ilegal, con visado de turista, sin contrato y cobrando en España... por fin tengo permiso de trabajo y he firmado un buen contrato por 3 años! Tengo 20 días laborables de vacaciones, lejos de los 5 días que tienen la mayoría de los chinos. Seguro médico incluído. No puedo trabajar para la competencia, ni siquiera los 3 meses siguientes después de terminar el contrato. Pero me pagarán 1/3 del salario por esa cláusula. Y esta semana voy a negociar un pequeño cambio para que me cobren menos impuestos, que aquí son un 25% en mi caso (si, ya me estoy poniendo al corriente de leyes y tributaciones y mis cuentas dicen que puedo ahorrarme 1750RMB al mes, más de 200 euros!).

Mañana haré el examen médico y la semana siguiente me voy a Hong Kong para solicitar, de una vez por todas, la visa de trabajo. Pero para esa experiencia me reservo una futura entrada en el blog.
Ah, también he abierto una cuenta en un banco chino, el ICBC (5RMB) con banca online que no hay quien entienda. Así que dentro de unos días tendré mis primeros ingresos en moneda extranjera.

Alojamiento
No cabe duda de que la villa en la que estoy ahora, con Belén y Bertrand, es impresionante. Creo que no se puede aspirar a nada mejor. Aquí los chinos alucinan con estas casonas que tienen, algunas, casi 100 años. Las contemplan como monumentos!!
Pero después del trabajo, el segundo pilar de la estabilidad es tener una casa a la que poder llamar propia. Significa independencia para muchas cosas que, compartiendo esta mansión, se ve a menudo coartada. Así que me puse a buscar piso por la zona y lo he encontrado!! Algunas fotos aquí. Es pequeñito, 46m², pero tiene una buena cocina, una cama enorme en una habitación muy espaciosa y un pequeño salón. Tardo a la oficina unos 8 minutos andando y alrededor tengo todo tipo de comercios y una buena zona de bares de expats. Está escondido dentro de un lane chino, así que es traquilo y alejado de ruidos de la calle. Mis caseros parecen bastante majos, y además hablan inglés. Tengo unas ganas bárbaras de mudarme y empezar a ponerlo a mi gusto, pero el indio que vive en él no se marcha hasta el día 17 de Agosto :(

Comunicaciones
Empecé contratando una conexión VPN para saltarme el cortafuegos chino ($51/año). Luego me puse internet también en el móvil, lo cual es super útil para moverme con el GPS y mostrarle al taxista donde quiero ir (280MB/mes por 20RMB). En cualquier caso, las conexiones son muy muy lentas y China Mobile aún no ha implantado el 3G. El internet del piso se paga por un año completo y cogeré el máximo, 10Mbps, que vale unos 2000RMB me han dicho.

Transporte
Cansado de comprar billetes sencillos para coger el metro, me he comprado una tarjeta para el transporte público por 20RMB, recargable. Los viajes cuestan 3RMB, algo más si el trayecto es muy largo. Lo que me gusta es que no tengo ni que sacar la tarjeta, sólo poner la cartera encima de un círculito y automáticamente te dice tu saldo. También sirve para los taxis.
Dentro de poco iré a comprar una bici para los desplazamientos entre Xuhui y Jingan. O eso, o me compro una moto eléctrica que creo que valen 3500RMB, unos 450 euros al cambio.

Y eso es to... y eso es to... y eso es to...
        Y ESO ES TODO AMIGOS



15 jul. 2013

Quisiera ser gato

En estos días extraños, de volver  a empezar una vida, las emociones y los sentimientos se me atropellan los unos a los otros. Me dejan sensible y desnudo,  descubriéndome a mi mismo en ocasiones, fijando nuevamente prioridades que marcarán mi camino en el futuro. En estos días observo, pienso, reflexiono, aprendo, desaprendo, me obfusco, tiemblo, busco un abrazo, añoro y lloro.

Hoy he empezado a buscar mi futuro apartamento con ilusión. También he recibido mis primeras business cards personalizadas con mi nombre y me han dado un cuaderno de Sarment para tomar notas en las reuniones. Ayer estuve tratando de aprender algunas palabras en chino, aunque he de reconocer que sin mucho éxito. Por todo ello creo que soy feliz, a ratos. Y es que, aún cuando estoy convencido de que todo esto me hace crecer, en ocasiones me siento muy pequeño, minúsculo, perdido en esta ciudad, en esta sociedad, en esta vida. A veces me da por envidiar a los gatos que con siete oportunidades tienen más fácil experimentar, caerse y rectificar una y otra vez. O esa estrofa que dice: quien tuviera pa vivirlos otros 80 años, 40 pa equivocarme, 40 pa vivir desengaños.

Un abrazo muy sentido

11 jul. 2013

De vuelta

Primero fueron dos meses que volaron como las hojas caducas en otoño. Pronto mi estancia, entre visado y visado, se alargaba por espacio de casi cinco meses. Cinco meses de lucha interna conmigo mismo, y de lucha externa con este mundo tan diferente que es el lejano oriente.


Ahora, tras un extraordinario mes de relax, de buena comida, de aire limpio, de reencontrarme con los míos, de risas en castellano, de cielos azules... tras cuatro semanas contadas día a día en el calendario, estoy de vuelta en Shanghai. Con las pilas bien cargadas, dispuesto a comerme a quien se ponga delante y a sacarle brillo a Sarment, al menos en lo digital.


Todos los posibles contratiempos relacionados con el viaje se fueron esfumando paso a paso. Tras dar por imposible conseguir el apropiado visado de trabajo, obtuve el de turista sin mayores contratiempos (sólo me pusieron pegas una vez). En el aeropuerto me dieron la tarjeta de embarque sin rechistar (a pesar de que mi visado es de 30 días y el vuelo de regreso es para Diciembre), sólo me llamaron la atención por llevar maleta con sobrepeso (tan sólo 2,5 Kg) y, lo mejor de todo, pasé la aduana sin que me abrieran el petate, metiendo en el país mi arsenal de ibéricos y otros víveres (lomo, chorizo, salchichón, lengua, jamón, pimentón, un queso de cabra y unas latas de navajuelas y mejillones en escabeche). Sé que no me durarán los casi 6 meses que pasaré por Asia, pero al menos me servirán para saborear los productos de la añorada tierra mía de vez en cuando.


Algunas de las sensaciones de este primer día de verano en la megalópolis: salir a la calle es como entrar en la sauna de un spa, pero al aire libre; millares de grillos producen un estridente chirrido ensordecedor que enmudece de forma periódica; las camisetas me duran secas menos de una hora y la segunda ducha diaria se hace casi obligatoria.


Por lo demás, aquí todos me han recibido con los brazos abiertos. Kila está muy guapa y me da muchos mimos, mis compañeros de trabajo estaban esperando como agua de Mayo un entendido que les arregle sus problemas con los ordenadores y el restaurante de la esquina me ha puesto el arroz de mandar. Qué gusto volver a comer con palillos chinos :)

Un abrazo a todos.