15 sept. 2013

Boda china


Dichosos los iPhones!! Por culpa de uno de ellos hemos tenido tres días de pánico en la oficina. Resulta que uno de nuestros futuros empleados nos da su teléfono para que se lo liberemos y así poderlo usar en china (el dueño es francés). Yo, que no soy muy amigo de estos aparatos ni tampoco tengo experiencia con ellos, dejé que la administrativa se encargase del tema. Resultado: le hemos borrado todos los datos, los contactos profesionales del personaje en cuestión. Lo más desastroso de todo es que él no tiene backup alguno y nosotros tampoco lo hicimos :( Lo hemos intentado todo, pero toda su información se fue para no volver.


En fín, que para quitarme el mal rollo de todo ese feo asunto, decidí organizar una fiesta de en mi nuevo apartamento y así dejarlo ya bautizado para reuniones venideras. Los vecinos me respetaron y no llamaron a la policía ni nada. Y eso que tuvimos hasta DJ.

Para rematar el fin de semana, he hecho un encargo al Pereira chino (Landsea Asia) y el sábado a la mañana me trajeron a la puerta de casa una merluza de 2Kgs, una caja de gambón argentino y otra de chopitos. Con eso y alguna otra cosita, he apañado un intento de paella muy resultón, aunque sin el toque amarillo del azafrán o colorante. Dicen que si se puede encontrar, pero yo no lo he visto.

Para terminar, contaros que el domingo pasado tenía invitación para no una, sino dos bodas chinas. Como todavía estoy en primer curso de desdoble corpóreo, decidí asistir sólo a una de ellas. Más que nada, movido por la curiosidad del evento. Cuando llegué al hotel me encontré que había otras tres bodas y, por el nombre en chino, no sabía a cual tenía que ir. Incluso por la foto de los novios, tan retocados como van, fue difícil discernir cual era la sala correcta. Llegué por fin y me encontré rodeado de chinos, sin un sólo extrajero alrededor. Aquí lo primero es enseñar la guita: a la entrada firmas y das tu sobre con dinero. Se aseguran de que tiene tu nombre escrito, que luego toca recuento! Por lo demás, mucha chorrada hortera, una veintena de platos o más y la ceremonia-boda en sí, bastante sosa y aburrida. Con decir que una sola botella de vino y una de cerveza (del tiempo) por mesa, lo digo todo. En poco más de dos horas la gente empezó a retirarse y se acabó la fiesta.

Hasta la próxima!

1 sept. 2013

Habemus casa


Ha costado sacarme de casa de Belén, pero por fin me he mudado a mi pequeño gran apartamento. Finalmente cambié la habitación a la entrada y ahora tengo un salón grande donde hacer vida, con dos sofa-camas para las escasas visitas que sé que no recibiré (males de estar tan lejos) y una mesa que aún tengo que comprar. De hecho, aún estoy comiendo con cubiertos de plástico. Me faltan unas pocas cosas pero cada vez la tengo más habitable. De hecho, y por primera vez en mi vida, ayer visité un Ikea. Estaba tan perdido que, cuando entré, fui a parar directamente a la parte donde se recogen los muebles desmontados!!

Algunos cambios que todavía me cuesta asimilar son, por ejemplo, tener que preocuparme de tener siempre agua embotellada, o manejarme con los electrodomésticos: la lavadora, el microondas, el aire acondicionado... todo tiene los botones en chino y tengo que echar mano de la famosa técnica del ensayo-y-error. Lo mismo con ciertos productos de limpieza, que no sé si estoy usando lejía como suavizante o si friego el suelo con jabón para los platos. Termino oliendo cada bote que abro y, según el tufo que pegue, lo uso para una cosa o para otra.

El otro día, cuando llegué a casa, me encontré en el pomo una nota escrita en chino. Todo preocupado le pregunté a una compañera del trabajo y me dijo que era simple publicidad, gente interesada en alquilar el piso. Creo que a este paso no voy ni a recoger las facturas del buzón. A propósito, a la puerta me encuentro siempre con una gata muy cariñosa. Nos estamos haciendo amigos, yo le bajo leche y ella me maulla y se restriega contra mí en agradecimiento. Quién sabe, quizás termine adoptándola si ella quiere.

Ah, ¿sabéis qué? aquí el arroz en el supermercado lo venden por sacos. Nada de un kilo, el más pequeño es de 5 y los hay de 50 Kgs.

Por cierto, el calor asfixiante ya va remitiendo, los estridentes grillos ya han pasado a mejor vida y se está muy agusto en las terrazas improvisadas. Hoy me he encontrado un karaoke ambulante, haciendo parada en un parque y con un público numeroso y entregado al cante.

Ahora que todo empieza a ir más rodado en esta mi nueva vida achinada, y especialmente para los que empiezan a aburrirse con tanta paja, prometo empezar a publicar cosas más interesantes relacionadas con la cultura y con China en general. Intentaré también montar una galería online donde subir fotos, que merece la pena verlas.

Un abrazo