26 oct. 2013

Fiestón de Cumple e Inauguración

Con un sonado retraso, el pasado sábado 19 de Octubre movilicé a todos mis amigos Shanghaineros para celebrar una fiesta-botellón en mi apartamento.


La mayoría son españoles, entre los que se cuentan numerosos asturianos a causa de un programa de becas de su universidad con la de Hangzhou. Notable la cantidad de arquitectos de profesión. De fuera de la península acudieron un francés que conocí por LinkedIn, una chica de Serbia que trabaja conmigo, dos chicas venidas de Nueva York y algún chino que otro bien allegado.

Con alrededor de 20 invitados, me quedé sin vasos donde servir los brebajes que había preparado. Los invitados terminaron usando ceniceros como reemplazo para acabar con la sangría y los mojitos. Nuestro DJ Turbio, como gusta llamarse Ricardo, se trajo su mesa de mezclas para deleite del público. Suerte que, con los altavoces a tope y todo el gentío, ni los vecinos molestos ni la policía hicieran acto de presencia.

En definitiva, una fiesta merecida para sumar un año más a mi vida, que ya empieza a acercarse a la treintena.

La chinada de la bici

Hoy he tenido una de esas experiencias chinas que te dejan un tanto perplejo:

Estaba en la boca de metro con mi super-bici, despidiendo a mi compañero y amigo Ricardo, cuando se nos acerca una china y nos pregunta por el cruce de Changsou Road con Changle Road. Antes de que me diera tiempo a ubicarme, otra transeúnte se adelantó y le dió indicaciones.

Cual fue mi sorpresa cuando la china, no satisfecha con ello, me pregunta si la llevo en bici hasta allí!!! No sabía si creérmelo, pero sí, iba en serio. Así que con gusto se sentó en el portaequipajes y la acerqué hasta allí :)


2 oct. 2013

Las Velas

Las velas, con su llama incandescente, son como la vida que se va consumiendo.
No se me ocurre mejor metáfora.


Hay velas como cirios de grandes
que pueden durar encendidas toda una vida.

Hay velas pequeñas que pones un día
y al siguiente no te queda mecha.

Velas que se queman muy rápido,
velas que enciendes y apagas repetidas veces
 a lo largo de muchos años.

Hay velas que dejas guardadas
y al tiempo de ir a buscarlas
ya no encienden.

Hay velas que escondes
y desaparecen para siempre.

Pero, en definitiva, nosotros
cada uno de vosotros
somos como una vela

una vela que se consumen según de donde sople el viento.

Vacaciones frustradas

Por si alguno aún no lo sabe, el calendario laboral en China es una broma de mal gusto. Para ponernos en contexto, empezaré por contaros que un chino tiene por ley 5 días laborables de vacaciones pagadas al año. Cada año de antigüedad en la empresa incrementa el número en una unidad hasta un máximo de 10 días. Los afortunados como yo tenemos 20 días laborables, aún por debajo de lo habitual en Europa.
La broma pesada viene cuando, pongamos, un martes en el calendario resulta ser festivo. ¿Qué hacemos en casa? PUENTE!! ¿Qué hacen los chinos? Puente a lo chino. Y eso significa cogerse el lunes, pero trabajar el sábado siguiente para recuperar. Peor es cuando el festivo cae en miércoles, puesto que supone trabajar un sábado y un domingo para ajustar los días. Vamos, que es el truco del almendruco: te lo doy por aquí y te lo quito por allí.

El día 1 de Octubre es el día nacional de China, festivo, por supuesto. Conmemora el día en que se fundo la República del Pueblo de China en 1949, precisamente 35 años antes de un lunes yo madrugara y diera la bienvenida al mundo a las 9am.
En una fecha ligeramente anterior, el 18 de Septiembre, las sirenas suenan en China por 4 veces en toda la ciudad. Rememoran la invasión de Japón, pero a un inculto como yo le puso los nervios a flor de piel por unos instantes. Salté de la cama y pensé en meterme debajo de ella por la amenaza aérea.

El caso es que del 1 al 7 de Octubre tenemos vacaciones (trabajando el domingo anterior y el sábado posterior). Indeciso por naturaleza, dejé para el último momento la planificación de una escapada de esta gran ciudad. Mi grupo de amigos, casi todos emparejados, se han dividido en varios destinos pero de a-dos. No queriendo ejercer de candelabro, me puse a organizar un viaje a alguna isla de Tailandia llamada Samet Island, pasando por Bangkok. Tras muchas horas buscando vuelos, decidí cambiar de planes. Los vuelos están tremendamente caros en estas fechas. Lógico y normal, considerando que 1300 millones de chinos también aprovechan estas fechas, sus vacaciones más largas después del año nuevo chino, para viajar y reunirse con sus familias.

El segundo plan era ir a Sanya, en la meridional isla de Hainan, China. Iban varios amigos, pero entre que se pronosticaba mal tiempo y que no oía más que malos comentarios de la ciudad y de sus playas, tampoco me decidí. Después me salió un plan atractivo para ir a una isla cercana a Shanghai (3 horas), sólo 3 días pero incluyendo montaña, playa y el paraíso del marisco chino (nada que envidiar, descuiden sus paladares). Desgraciadamente, dos días antes de salir estábamos a punto de comprar los billetes cuando nos advierten de que probablemente no pudiéramos volver debido a la tormenta que se acerca. En definitiva, otro plan a la basura.

Así que, resumiendo, estas son otras vacaciones en China que desperdiciaré sin visitar algún lugar de interés, más allá de las moles de cemento que se yerguen en la misma Shanghai.


Al menos, para mi goce y disfrute, me han regalado una estupenda bici para moverme por la ciudad. A buen seguro que me animaré a hacer pequeñas excursiones y conocer un poco más lo que esta ciudad tiene para mí.



Un gran y fuerte abrazo a todas y todos.

El gran proyecto

Lo más grande que me traigo entre manos, profesionalmente hablando, es poner en funcionamiento un sistema informático que permita a Sarment gestionar su inventario, todos sus vinos e información asociada, las compras a proveedores, las ventas realizadas en tiendas, en hoteles-restaurantes y online... Toda esa información permitirá a los jefes obtener informes con los que guiar el devenir de la empresa y marcar estrategias en uno u otro sentido.
Pues bien, la semana pasada firmamos contrato definitivo después de muchas negociaciones y ya nos hemos puesto manos a la obra. Nada, sólo ha llevado 5 meses!!


Y claro, el nuevo sistema necesita un servidor donde funcionar, así que decidido y con un fajo de billetes de 100 me dirigí al Electronic Market que hay en Xujuahui Road. Me presenté en la tienda donde habíamos confirmado el encargo, donde ninguno de los presentes habla ni papa de inglés. Allí me tuve que hacer entender como si fueramos sordomudos y tirando de Google Translator.
Sigo con la impresión de que los informáticos chinos no tienen ni puñetera idea de informática, que son unos simples aficionados. Supongo que habrá también buenos profesionales, pero aún no me he topado con ninguno :(

A todo esto, mi pisito sigue mejorando y ahora ya tengo mesa nueva en el salón para poder comer como una persona normal, y no en el sofá malamente y agachado en una minúscula mesita. La he comprado en Taobao, el eBay chino. No busquéis la versión en inglés o castellano, no existe. Sólo de chinos para chinos (y expats).

Os dejo una de esas estampas callejeras que uno no puede por menos que detenerse y tomar una instantánea: