14 nov. 2014

La aventura del volcán


El viento había estado soplando con fuerza toda la noche, zarandeando la maltrecha tienda de campaña que compartía con Viktor, el sueco. Las ráfagas y el ruido que sobre los doble-techos éstas provocaban apenas me había permitido conciliar el sueño por espacios cortos de tiempo. Finalmente abrí los ojos y la claridad del amanecer me descubrió que el techo exterior de nuestra tienda ya no estaba en su sitio. A decir verdad, cuando me enfundé en mi saco y, a su vez, éste en le saco que a todo montañero le dejaban, ya tenía el presentimiento de que pasaría. Los clavos que habían usado los porteadores eran pequeñas estacas de madera y los "vientos" de la tienda que le suelen imprimir la suficiente firmeza, simplemente, no estaban.

Así empezaba el tercer día de una marcha de alta montaña en el volcán Rinjani, el segundo más alto de Indonesia. El domingo temprano partíamos de Sembalun Lawang un nutrido grupo de viajeros de todo el mundo: tres suecos, un americano, dos belgas, un holandés, dos ingleses y otro español, a parte de servidor. El obligado paquete turístico no incluye únicamente la entrada al parque Nacional de Rinjani y el guía, sino todo el alquiler del equipo de acampada, comida y bebida. Todo ello cargado por porteadores, a razón de uno por cada dos turistas, que aprietan el ritmo tanto cuesta abajo como escalando una pared de 3 metros de roca. Van en chanclas o descalzos y distribuyen la carga a ambos lados de un palo de bambú que aúpan al hombro.

La ruta del primer día nos conduce a un duro ascenso en el que terminamos por alcanzar, desde los 1.100 metros, el campamento base en la cortante del cráter. Un total de siete horas de caminata entre matojos que aún echan humo, puesto que días antes un gran incendio ha devorado la mayor parte de la vegetación baja.
Al caer la noche, el sol se esconde por detrás del cráter y nos sirven un curry con arroz. Las omnipresentes zanahoria, judía y repollo serán, junto al arroz, el alimento principal para nuestros estómagos durante los días que dure la marcha. A días con un huevo cocido o tortilla, con suerte un trozo de pollo reseco. No obstante, tras horas de esfuerzo, el hambre puede más que las preferencias que uno pueda tener en el plano gastronómico. Es ésto o nada.

A las 2.30 de la madrugada, mentalizado y con un café como único avituallamiento, me coloco el frontal y parto con el grupo a coronar la cima. Son algo más de tres horas de lucha contra el viento y el frío, pero también con la gravedad. A esta altitud gran parte de la pista se compone de grava volcanica, pequeñas piedrecitas negras que se hunden a cada paso. Cuando alcanzamos los 3.500 metros, el sol hizo su aparición proyectando su luz sobre las distintas cimas colindantes y creando sobre ellas unas siniestras sombras irreales.

De vuelta al campamento, los macacos asaltaban las tiendas y acaparaban cualquier víveres que hubiera quedado desatendido. Pronto la brisa marina se eleva y las nubes penetran en el lago interno. El volcán Rinjani debió de tener unas dimensiones colosales tiempo atrás, pero un fatídico día colapsó y su caldera explotó, creando un enorme lago en el deprimido espacio central. Ahora, un nuevo volcán de menor diámetro se erige en su lugar y continúa activo, expulsando lava y cenizas cada pocos años. Testimonio de su actividad es que el lago se tiñe de amarillo sulfuros próximo a la base del discípulo volcán y estas aguas se vierten al valle, acumulándose en unas termas para el regocijo de montañeros y la recuperación de sus doloridas piernas.

5 comentarios:

  1. En fin... reconoczco que me das envidia. Las fotos ya eran espectaculares cunado las vi hace unos días,. Aunque creo que la ascensión a los 3.500 metros ya puede ser demasiado para mí.
    A la espera del siguiente relato, abrazos a discreción.

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    1. Es cierto que la ascensión al pico más alto de Rinjani no es apta para cualquiera, fue muy dura y de hecho no llegamos a coronar, hasta los guías se quedaron un poco antes debido al viento y el frío. Sólo 5 aventurareros siguieron otra hora y media hasta arriba del todo.

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  2. Bueno vaya sentada que me he pegado para leer tus aventuras. Me encanta vivirlas contigo, aunque sea por internet, a quien no pararé esta posibilidad que nos brinda.
    Vaya diferencia de mundo el de Oriente!!!
    Sigue disfrutando y contando tus aventuras.
    Muchos besos viajero

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  3. Yo vivi el incendio del rinjani del 1/11/14 Y fue una pesadilla q no me lo pagan con toda la bellesa de Allí. Fue un malsueño Y un pelegrí para todos los.campistes.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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